El dios de mis mayores
El dios de mis mayores…
¿Estás de veras contento, satisfecho, con tu dios?.. ¿No tienes dudas? ¿Apruebas su actitud al cien por ciento? A un dios no se le puede pedir meos del 100 por ciento…Si estás contento te felicito y ya puedes dejar esto a un lado, échalo a la basura, no pierdas tu tiempo esto no te conviene, hasta es posible que te haga daño… a ti y a mi.
De una cosa puedes estar bien seguro: que yo no haré daño alguno a tu Dios, ¿cómo podría? Voy a hablar sobre mi dios, porque creo que estoy en mi derecho al querer investigar sobre el dios de mis mayores, sobre el dios en que me han enseñado, me han “forzado” obligado a creer, porque me lo impusieron antes de que pudiera escoger. Espero no maltratarlo durante el curso de mi investigación, lo trataré con mucho cuidado, si en algo lo incomodo va a ser sin mala intención, simplemente lo pondré de un lado, luego del otro, lo moveré…, si acaso fuera necesario hacer una autopsia, la haré con todo respeto, no hay mala intención… Y si acaso llegaras a pensar que merezco un castigo por investigar sobre el dios de mis mayores, te pido que dejes que sea dios el que me castigue, este asunto es entre mi dios y yo… Pero si tienes dudas sobre dios, una señal puede ser el que te moleste que otros las tengan e investiguen a dios, o no estás muy contento con el comportamiento de tu dios… vamos averiguando juntos a ver qué es lo que descubrimos, si es que hay algo por descubrir… a ver a dónde llegamos en este laberinto. Átate el hilo de Ariadna y empecemos a avanzar… ¿o a retroceder?…
Sería muy bueno llegar al fondo o al centro, a algún lugar seguro del laberinto, sería bueno que llegáramos al punto donde empezó la idea de dios, sea que el hombre descubrió a dios, sea que dios se descubrió… y se descubrió ante el hombre, sea que lo hayamos inventado, sea que hayan venido gentes de otro planeta y los hayamos tomado por dioses, sea que…al no encontrar explicación a nuestro ser, llamamos dios a la explicación provisional.
Mientas unos aseguran conocer a dios y nos dan santo y seña, a muchos no nos convence su concepto de dios, el dios que nos presentan, deja muchas dudas, deja muchas cosas sin responder… y nos interesa saber por qué hay gente que no quiere que averigüemos, gente que no quiere siquiera que queramos ver lo que hay atrás de los telones…que no quiere que sepamos…que no quiere que imaginemos, que no quiere que pensemos, que no quiere que seamos….
Mientras investigamos, mientras llegamos allá, podemos imaginar… y la imaginación nos puede ayudar a llegar allá. De la misma manera que el que busca un tesoro lo imagina, a veces vívidamente, lo ve, lo vive, lo sueña, de la misma manera que el que corre imagina la meta, de la misma manera que… nosotros podemos imaginar a dios desde antes que lo encontremos así lo vamos a hacer… y así lo hemos hecho.. Imaginamos a dios mientras no lo alcancemos, mientras no lo tengamos en persona… o cosa… o… dios…
Casi todos en mi familia eran mis mayores, sólo nacieron dos hermanos después de mí, uno murió a los cinco años de nacido, otro vive y es el menor de todos los 9, yo tuve siete hermanos mayores…, pero al referirme al dios de mis mayores no sólo me refiero al dios de mis hermanos y mis padres y abuelos, sino al dios de los abuelos de mis abuelos y los abuelos de los abuelos primeros que empezaron a adorar al dios que hoy adoramos como el verdadero. …No me refiero tanto a mis mayores, mexicas que también adoraban a dios, sino a los mayores que hablaban con dios, los que escribieron las palabras de dios… y guardaron sus historias, a ese dios me refiero, al dios que un día nos trajeron los conquistadores y nos lo impusieron a los conquistados…al dios que me impusieron mis padres y con el que aprendí a convivir desde niños…Ese dios de mis mayores, lo digo desde este principio, tiene muchos detalles que no me convencen todavía, será que no he descubierto al dios de mis mayores o lo he descubierto demasiado…el caso es que no creo en ese dios, no creo que dios sea así y todavía en mis años viejos sigo buscando un dios que convenza, que me convenza, todavía sigo buscando una respuesta…Eres un estúpido, me dicen algunos. No hay respuesta… te mueres y sanseacabó. Eres un estúpido, me dicen otros: La respuesta está en Jesucristo que vino a salvarnos, que murió por nosotros…Eso creí por muchos años, pero hoy veo que el pobre judío no nos ha salvado ni de un catarro, y si ya murió por nosotros, ¿Por qué fregaos nos seguimos muriendo, pues? “Es que no entiendes…” me dicen y yo creo que los que no entienden son otros… y ahí es donde empiezan los pleitos y pleitos de muchos muertos y muchos tiempos, porque está de por medio no sólo la creencia de muchos pueblos, sino el negocio de unos cuantos y el medio poderoso para controlar las mentes de muchos, débiles y poderosos, pueblos enteros, con la ilusión de un día controlar todo el mundo… En el nombre dios, para mayor gloria de dios…Que no lo permita Dios.
¿Cuándo empecé a creer en Dios? ¿Cuándo me lo presentaron?
No tengo ni el menor recuerdo consiente de mi nacimiento. Si alguien se empeñara en hacerme creer que me trajeron o vine de otro planeta, que mi padres no son mis padres, que soy hijo del espíritu santo ….hasta podrían lograrlo… lo que me digan eso creo, no recuerdo nada. Me dijeron que mis padres son fulano y zutana y que estos son mis hermanos y eso crecí creyendo y con ellos crecí aprendiendo a vivir.
Tampoco podría precisar el momento en que empecé a tener lo que llaman “uso de la razón”. No pudo haber sido un chispazo, lo recordaría; tuvo que haber sido un lento proceso un cambiar de la noche al día, de la luz a las tinieblas… o la revés… en todo casó fue un pasar del no pensar al pensar, del actuar inconsciente al actuar consciente…semiconsciente. Cuando llegaría ese momento, ese cruzar la línea, no lo sé, pero lo que sí sé es que cuando eso ocurrió, ya desde antes de que yo fuera alguien para mí mismo, ya era alguien para los demás; Ya tenía un nombre, hasta un sobrenombre y unas cuantas etiquetas colgadas que iría aprendiendo a reconocer con el tiempo. Lo primero que aprendí fue que me llamaba Mario, que era Mario, porque me hicieron que atendiera y respondiera cuando oía ese ruido, esa palabra: Mario, ese era yo. A medida que iba a prendido cosas útiles e inútiles, como que la lumbre quema, que el agua moja, que las puercas no ponen…y que las hormigas pican…que los rayos matan… también fui aprendiendo que era un varón, y que había mujeres, que vivía en le rancho y que había pueblos, que éramos pobres y que había ricos, que era un cristiano, que era un mexicano y que dos y dos son cuatro… ¿dije cristiano… mexicano?
Había muchas cosas que entendía a medias y otras más vagamente que a medias, pero aunque no entendiera, se me llenaba la cabeza con recetas, listas y oraciones que estaban en un librito llamado el catecismo del Padre Ripalda y que se estudiaba en la doctrina muy de cuando en cuando, pero casi todos los días en la casa, ya fuera por la mañana, rodeados del altillo de la cocina antes del desayuno, los hermanos menores repetíamos los mandamientos, las obras de misericordia, los pecados capitales, los mandamientos de la iglesia, el credo, el acto de contrición, más atentos a las tortillas que hacía mi mamá que a las palabras que salían de la boca y que apenas vendríamos a entender, o a no entender, muchos años más tarde, pero que los papás , y de manera especial las madres, creían que era su obligación meterlas y encerrarlas en las cabezas de sus hijo. Su labor era continuar el lavado de cerebro que había comenzado con el bautismo… Creo que todo eso es dañino para el buen funcionamiento y crecimiento natural de la mente, del pensar, del raciocinio…Y tal vez no sería tan dañino si en todo el mundo y a todos los niños se les enseñara lo mismo, pero en el mismo momento que mi madre nos enseñaba el catecismo del padre Ripalda, en otros lados del mundo, a otros niños les enseñaban cosas diferentes, religiones diferentes, nombres de dios diferentes, tal vez con le mismo celo con que nuestra madre nos enseñaba y con el mismo celo les han de haber dicho que era la verdad, la única verdad y que había gente que no creía lo mismo que nosotros.. que ellos, y que había que mandar misioneros a convertirlos…a convertirnos… Mi mamá tenía empeño en que pronto estuviéramos preparados para la primera comunión…. Para otras cosas se estudiaba, para la primera comunión se preparaba…
Mucho tiempo después de que había terminado de leer y ordenar los escritos del doctor Néuros, un día iba a tirar la caja de zapatos que yo mostraba a los amigos como la sala de los archivos secretos del doctor Néuros y que guardaba nada más por pura curiosidad y cierto sentimentalismo, pero cuando la doblaba para echarla al cesto de los reciclables algo llamó mi atención y en un doble fondo encontré todavía una sorpresa más: Había otro manuscrito escondido y éste dirigido a mí con una nota muy al estilo del doctor: “Puesto que ya encontró este escrito ha demostrado, don Mario, que no es usted tan pendejo. (no se moleste por esa palabra antes de leerlo). Casi puedo asegurarle, don Mario, que aquí y allá, como monedas en un lodazal, va a encontrar grandes verdades en este escrito, lo digo no con presunción, porque no son mías, la verdad es de todos; si hoy se encuentra la verdad en este lodazal de barbaridades es porque la verdad tiene esa costumbre de aparecer en los lugares que uno menos se imagina: en la boca de los niños, de los borrachos, de los “locos” y sólo muy pocas veces en los púlpitos y las cátedras. (A veces hay locos y borrachos en los púlpitos y las cátedras, don Mario.)